Moda y Belleza en el Antiguo Egipto

Los orígenes de la Moda y la Belleza

A menudo, quienes nos dedicamos al sector de la moda y la belleza, tenemos que oír comentarios despectivos hacia nuestro sector tales como que esta sociedad es la culpable de que tengamos que estar todo el día pendientes de nuestro aspecto, o que la imagen de las personas no es importante y que es una invención del márketing para crearnos necesidades que no tenemos, como el querer comprar constantemente productos de belleza y moda. Y yo pregunto, ¿estáis seguros de esta afirmación? Voy a explicaros algo que os va a sorprender y, sobre todo, voy a desmentir tales sentencias.

Resulta que en la pasada edición de la 080 Barcelona Fashion Week, además de desfiles y fiestas, pude presenciar una conferencia de lo más interesante acerca de los orígenes de la belleza y la moda. Quedaros con esto: nuestro interés por la imagen nace ya en la era del Antiguo Egipto, civilización que se desarrolló durante más de 3.000 años, desde el 3150 a. C. aproximadamente, hasta el 31 a. C. Por lo tanto, el hecho de que nos guste agradar a los demás y agradarnos a nosotros mismos, es algo que tenemos grabado en nuestros genes desde los primeros pasos de la humanidad. Sigamos.

Los egipcios tenían un concepto de la belleza atemporal, y como ejemplo tenemos a la reina faraónica Nefertiti, cuya belleza era tan fuerte que trascendía los tiempos. (Este busto llegó a formar parte de los bienes de Hitler, quien, al contemplar dicha escultura, no quiso devolverla cautivado por su espectacular belleza).

Nefertiti

Los egipcios tenían cuidado de su aspecto en cualquier ocasión. Hacían una selección cuidadosa de sus joyas, maquillaje y vestimenta, y les gustaba lucirse en los banquetes, ya que era la celebración social donde aparecer con sus mejores galas. Los egipcios eran duales, necesitaban dos motivos para hacer las cosas.

¿Por qué usar joyas?

Por ser bonitas, simplemente, y por concebirlas como amuletos. Eran una protección, tenían una referencia mágica.

Collar menat

¿Por qué cuidarse y maquillarse?

Para sentirse bellas(os), pero también era una cuestión medicinal. Más adelante lo explico. Tanto hombres como mujeres se cuidaban, no era algo reservado a las féminas. Os gustará saber que ambos sexos eran iguales tanto jurídicamente como por categoría de género… Increíble, estaban más avanzados que nosotros.

¿Por qué vestirse?

En realidad, los egipcios no tenían sentido del pudor. El desnudo no era algo peyorativo ni negativo moralmente, no tenía una connotación sexual. Pensaban que TODOS los cuerpos eran dignos de ser vistos. En Egipto no existe la palabra “feo”. Todos los cuerpos son dignos y hermosos. Existen muchas palabras para hablar de lo bello. Y la razón climática tampoco era un motivo para vestirse, pues por su clima no era necesario (aunque ir vestidos les protegía del sol). De ahí que sus vestimentas fueran transparentes, apenas cubrían el cuerpo y eran ceñidas. La ropa transparente era una herramienta de seducción. Así pues, se vestían para coquetear y resaltar la belleza del cuerpo. Y se vestían también por ostentación de estatus. A más estatus, prendas más elaboradas. 

De nuevo Nefertiti nos ilustra el texto, con una imagen de su torso vestido con una prenda transparente, cuya linealidad y formas ensalzan la propia belleza del cuerpo.

El clima árido y caluroso influía en usar prendas transpirables y ligeras, y en tener un cuidado escrupuloso de su piel. El lino era el tejido que siempre usaban por ser muy fino. Se cultivaba. Las mujeres solían ser las gerentes de los talleres textiles. Dicen que la diosa Neith creó el mundo tejiendo. El lino era muy preciado, se guardaba en cofres y se guardaba como moneda de gran valor. (También pagaban los favores sexuales con monedas de lino.) Cuando se han investigado las tumbas, se han encontrado todo tipo de objetos, pero nunca se han encontrado las ropas, excepto túnicas y mortajas. Se han hallado telas con las que se interpreta que se hacían nudos, y eso eran sus vestidos.

En Egipto había mucha higiene. Se depilaban, se hacían la manicura, la pedicura, se lavaban los dientes y la cara mil veces al día. La depilación la hacían con crema y con pinzas, y tenían cofres y contenedores con compartimentos para guardar sus utensilios. La cosmética era considerada dermatología y, por lo tanto, medicina. Y voy a hablaros de su peculiar raya negra de los ojos: el mesdemet

El objetivo de dibujarse el mesdemet era darle vida a los ojos, avivar la mirada, pero también cumplía una función medicinal (volvemos a la dualidad): era fungicida, cumplía una función antihongos, era repelente de insectos y era iluminador. En Egipto, debido al polvo, se les creaban infecciones en los ojos, y para repeler a los insectos que se reproducían en la humedad de la córnea, se aplicaban el mesdemet, ya que en ese clima los insectos y bacterias no podían sobrevivir. Además tenían sombras de ojos o udju, que era malaquita machacada para obtener el color verde. Había muchos ciegos en Egipto debido al polvo, y la malaquita les protegía. 

Los egipcios también tenían cremas para prevenir la aparición de pecas, para cubrir las canas, para protegerse del sol, para broncearse, para prevenir la aparición de estrías, para que los pechos no se descolgaran… ¿Qué os parece? ¿Seguís creyendo que tener cuidado del cuerpo es una cuestión de superficialidad y marketing, o es cuestión de salud? ¿A que ahora os duele menos invertir en productos cosméticos?

La evolución de la Moda

La indumentaria típica del caballero era el faldillín corto o shenti. Ellas lucían un traje largo por encima del pecho con uno o más tirantes. Abajo, una imagen de diferentes tipos de shentis:

Sus ropas interiores eran el shenti corto (en su mínima expresión, tipo “taparrabos”), que luego pasó a ser más largo. También empleaban cinturonesLos faraones no seguían modas, sus vestimentas eran distinguidas. El pañuelo de rayas era el mémesi. Tengo que remarcar que, a medida que la era egipcia avanzaba, sus prendas, maquillajes y pelucas también sufrían cambios. Los expertos egiptólogos reconocen en qué época vivió un faraón en función de su estética, pudiéndose tratar de la época de Imperio Antiguo, Imperio Medio o Imperio Nuevo. Por ejemplo, el mesdemet comienza siendo muy lineal para acabar siendo más triangular en la época de Imperio Nuevo. Vean la típica imagen de Cleopatra:

         

El maquillaje de labios era un colorante vegetal, en ocre y rojo.

Las pelucas, otro elemento que evolucionó con el paso del tiempo, al principio eran de pelo natural, y con rizos y extensiones para las ocasiones especiales en el caso de los hombres. Las mujeres lucían la peluca bipartita, que era la que tenía la raya en el medio en la era del Imperio Antiguo. 

 El cabello era, para los egipcios, fundamental. Utilizaban ungüentos para que creciera, pero también utilizaban mezclas dañinas cuando querían vengarse de alguien, provocándole la calvicie a alguna que otra enemistad… Empleaban diademas para adornar sus cabezas, y disponían de tenacillas para hacerse hermosas trenzas. En la época de Imperio Medio aparece la nueva peluca tripartita, que es la que incorpora una pieza por detrás. Era de nobles. Pero las mujeres nobles, al ver que las criadas se la empiezan a poner, deciden cortarse el pelo y rizárselo para diferenciarse. Pero debió de ser una moda horrorosa porque a penas duró una breve temporada. Entonces aparece un nuevo colorante, el color rojo. Tener el cabello rojo era algo muy especial, muy malvado. (Ramsés III había sido muy pelirrojo, blanco de piel y con muchas pecas). En la época del Imperio Nuevo, las pelucas son envolventes:

Las pelucas son cada vez más complicadas y pesan más kg. Pesan tanto que se las cortan por la nuca.

Las Joyas

Dos collares fundamentales: collar menat, como el que aparece en la imagen superior. Llevaba un gran contrapeso en la espalda; y collar usej, como el que os muestro a continuación:

Encontramos también el amuleto udyat u ojo de Horus que incluso se reproduce en joyería moderna y significa “el que está completo”. Abajo imagen:

Aparecen los pendientes con agujeros y brazaletes.

Si seguimos con la ornamentación del cuerpo, aparecen los tatuajes. Eran muy típicos en las bailarinas y se solían tatuar al dios de la lujuria.

Zapatos: no se los ponían mucho debido al polvo. Cuando iban por la calle, llevaban las sandalias en las manos para no ensuciarlas y, al llegar a casa, se las ponían. Éstas podían ser de papiro, de oro, de cuero…

Fueron adaptando cosas de nuevas culturas: los colores pastel, surgen los drapeados, surge lo que podría ser la primera manga, desaparece la amatista (no se sabe si porque deja de gustarles o debido a haberla agotado), se da una nueva etapa de mucha sensualidad con transparencias y flecos, superposiciones…

Los perfumes eran fundamentales: se aplicaban ungüento perfumado sobre las pelucas cuando tenían banquetes, pero éste se evaporaba debido al calor. El ambiente se impregnaba de un olor fortísima, podéis imaginaros… Pero también sus cuerpos y vestimentas se impregnaban de ese perfume.

A partir de la 18º dinastía, el farón se deja llevar por la moda. Después, Egipto decae y finalmente aparece Cleopatra, quien une todas las ventajas estéticas. Así como Cleopatra es la historia sin imagen, (en la memoria de todos está Liz Taylor reencarnando a la faraona), Nefertiti es la imagen sin historia, puesto que de ella se sabe poco. Existen muchos misterios en torno a su figura.

Conclusión:

En el Antiguo Egipto no había discriminación de sexos ni de físicos, todo cuerpo es digno y bello. La población cuidaba de su imagen por motivos estéticos pero también medicinales, lo que no dista en nada de nuestra realidad, cada era con sus necesidades concretas pero todas compartimos el mismo fin: estar bellas y bellos, y saludables. Así que se acabó la demagogia sobre que “adornarse” y cuidarse es frívolo, porque no tiene ningún fundamento. Amigos, hasta los animales de la selva cambian el color de sus plumajes para atraer al sexo opuesto… Me parece que la naturaleza tiene un mensaje claro para todos: cuidarse y querer agradar es natural y, además añado que, el que se cuida, denota un respeto hacia el que le observa, hacia el que convive con él y hacia sí mismo. Hasta el que defiende que es “naturista” luce una estética determinada, siempre buscada a conciencia. Nadie se salva del mundo de la imagen, guste o no.

Imágenes obtenidas de Google Images.

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